Casillas desanda el solipsismo y convierte un imposible en su realidad: él es lo único existente. Sin moral, sin culpas, sin mundo. Sólo representaciones, ideas de ideas y un lenguaje para nominar, finalmente, que no hay sueño eterno y que la idea de la humanidad acaba con la extinción de su solitario miembro. “Yo y el Cuarto de los Trastos”, capítulo 18 de “La Vigilia”, se lee en El Gemelo Malvado y su blog homónimo.
Extra: El texto breve del lunes será “Técnica natural de bungee jumping”.